miércoles, 5 de septiembre de 2012

Carmen...



Ante todo pedir perdón por lo largo que es, pero es un relato que tenia muchas ganas de publicar y que me a llevado su tiempo escribir. Espero que os guste. 



"Nerviosa y a la expectativa. Así es como estaba Noa la primera noche que salió por aquel pueblo vacacional.

No hacía mucho había conocido a tres hombres fuertes y guapos, algo mayores que ella, cosa que le añadía más morbo a la situación, pero con el único inconveniente que eran los mejores amigos de su tío.  
Noa había decidido acompañar a su tío a trabajar esa noche en el bar familiar, sabía que allí iba a encontrarse con ellos.
El primero en llegar fue Alex, un chico alto, musculoso, con ojos y pelo oscuro, y con un trasfondo misterioso. Nada más llegar saludo a Jesús –el tío de Noa- con un apretón de manos  y con guiño un ojo a ella se dirigió hacia la mesa del fondo.

El siguiente fue Antonio, también era muy alto pero mucho menos musculado que Alex, con un pelo color zanahoria que resaltaba los ojos aguamarina y, a diferencia de Alex, siempre vestía con ropas elegantes.
Antonio, debido a su carácter más tímido, decidió no acercarse a la barra, y desde las distancias alzo la mano y se dirigió a la mesa donde se encontraba Alex.

El último en llegar fue Sergio, acompañado de su novia Carmen. El era un chico no muy alto, poco musculado, con los ojos marrones y cuya cabellera marón empezaba a dar aviso de una calvicie prematura ya que se apreciaban  dos entradas pronunciadas que tenia a ambos lados de la frente. 

Carmen, era una chica muy atractiva, más alta que Sergio, con  una melena larga y ondulada de color negro azabache y unos ojos verdes aceituna que demostraban que esa belleza solo podía ser andaluza. Lucía un vestido rojo fuego, de aspecto vaporoso, que era visualmente provocador debido a su generoso escote.

Noa pasó parte de la noche viendo como esos tres chicos tan atractivos bebían y reían mientras ella obedecía las órdenes de su tío.

Poco antes de cerrar el bar, Sergio y Alex se acercaron a la barra para pagar la cuenta:
-¿Que te debemos preciosa?- dijo Alex.
-Serán veinte con noventa, por favor- responde Noa algo tímida debido al piropo. Sergio introduce su mano en el bolsillo trasero de su pantalón vaquero y saca una cartera de cuero negro, coge un billete de 50 euros y los deja en la barra- Aquí tienes señorita-.

Noa se giró para coger el cabio de la máquina registradora, y mientas manipulaba las monedas observó a través del espejo que Alex miraba su trasero, cosa que la ruborizó.
-Aquí tienes tu cambio- respondió avergonzada por el rubor de sus mejillas.

Mientras ella comenzó a recoger las sillas del bar, Sergio se acercó a ella:
-Noa, ¿te apetece venir con nosotros al BeachClub?, es un pub cerca del puerto en  el que se está muy cómodo.

Noa, algo sorprendida por la invitación, se dio la vuelta – la verdad es que me encantaría acompañaros, pero soy menor y mi tío es algo estricto con las salidas.- En ese mismo instante Sergio grito el nombre de su tío y este salió de la cocina. -Dime- respondió el tío.

Sergio le explicó lo que le había dicho a su sobrina y le pidió permiso para llevarla con él, a lo que Jesús accedió sin discusión.  -Noa vete con ellos, pero no vengas a casa cuando termines, te quedas en casa de tu tía Susana no vayas a venir borracha y despiertes a tus primas. Tu tía no está así que no rompas nada.-

Ella por fin se sentía libre, y sabia sin ninguna duda que esa noche iba a ser una de las mejores noches de su vida.
Estando en el parking, Carmen aviso de que ella no iba a poder salir esa noche, tenía que trabajar al día siguiente y ya se encontraba demasiado cansada, y aunque Sergio le propuso irse con ella, Carmen insistió en que saliera con sus amigos y con la “niña”. Noa vio cumplido uno de sus deseos, porque aunque Carmen era una chica la mar de simpática y atenta, ella quería tener toda la atención de los chicos.

Media hora después, los cuatro se encontraban en la puerta de la discoteca, pero Noa estaba algo preocupada. –Sergio, el portero no me va a deja entrar, soy menor- dijo en voz baja para que  el hombre de seguridad no la oyera. De repente él le coge la mano, le retira un mechón de pelo y ella pudo sentir como su aliento recorría su oreja – tranquila, esta noche tu eres mi chica-.

Ella empezó a sentir como todos los bellos de su cuerpo se erizaban sin sentido, él tenía novia, lo único que iba hacer era fingir para poder entrar.

Una vez dentro, y habiéndose hecho pasar por pareja, Sergio decidió ir a saludar a unos amigos mientras Alex, algo confuso por lo sucedido anteriormente, se acerca a ella – ¿Qué te apetece toma? Yo invito- ella que se encontraba observando los pasos de Sergio contestó- una naranjada, por favor- él soltó una carcajada- ¿con qué? -  y al ver que no obtenía más que una mirada confusa decidió ir a la barra.

Diez minutos después apareció con la botella de fanta por la mitad y el vaso de tubo con un color naranja más claro que el de la botella, pero ella no le dio importancia y pegó un trago.  De repente una sensación de ardor le entró por la garganta, algo estaba mal, eso no era fanta, pero como era una invitación no le puso peros.

Antonio, algo agobiado por la situación de estar con una cría, decidió marcharse sin despedirse, pero ni Sergio ni Alex se dieron cuenta, estaban demasiado ocupados viendo como la niña tímida y avergonzada que habían decidido llevarse de fiesta empezaba soltarse y a bailar de una manera tan sensual, que no solo ellos miraban atontado, sino que medio pub estaba pendiente de ella.

Tres horas después, y con unos cuantos cubatas encima, el pub apago sus luces, era hora de volver a casa.
Sergio acercó a Alex a casa de sus padres, ya que era la casa más cercana. La siguiente era Noa.
Ella no quería que acabara así la noche, no había estado mal, pero quería que fuera inolvidable. 

Mientras iban de camino a casa de su tía, ella acercó lentamente la mano al muslo de Sergio. Este algo sorprendido no reaccionó y se quedo inmóvil, con su mirada fija a la carretera. Noa empezó a dibujar ochos con sus dedos, de una forma suave y muy despacio, mientras a él se le empezaba a acelerar la respiración.
No cruzaron una sola palabra hasta que aparcaron frente al portal, - ¿te gustaría subir a tomar la última? No sé que tendrá mi tía por casa pero algo habrá- ella bajo lentamente del coche, y él sin pronunciar una sola palabra, siguió sus pasos.

Llegaron a la segunda plata donde se encontraba el piso de su tía y nada más cerrar la puerta, Sergio acarició sus brazos y avanzó tímidamente hasta alcanzar sus pechos. El canal que los unía estaba ligeramente sudoroso. Abarcó ambos pechos y apretó su pelvis contra las nalgas de Noa, ella se irguió, dejando que sus nalgas se mostraran ahora más protuberantes.

Noa le aparto para sorpresa de él, sorpresa que fue aun a mayor cuando vio que ella se sentaba insinuante en lo alto de la mesa de la cocina abriendo sus piernas. Él se acerco sin premura, reconoció todo el cuerpo de Noa sintiendo como se estremecía y sin más dilación le quito sus bragas.

Sergio bajo la cremallera de sus vaqueros y dejo asomar su miembro viril completamente erecto. Noa se dejo abrazar por él y ella misma se quitó la camiseta rápidamente, estaba tremendamente acalorada.
Sergio completo el trabajo desprendiéndola del sujetador de encaje y dejando libremente aquellos grandes pechos. No tardo en tocarlos y hacer que sus pezones consiguieran ser tan puntiagudos como un cuchillo recién afilado.

Él cogió los pechos entre sus manos, hundió su cara en ellos, los mordió y besó reiteradamente haciendo que Noa sintiera un indescriptible placer.
Su sexo estaba rebosante y él, adivinando la necesidad urgente de ella lo acarició con sus dedos, recorriendo su vulva y abriendo sus labios hasta internarse en su acalorada cavidad.  Noa apoyando sus manos contra la mesa, abrió sus piernas más aún y se deshizo de sus tacones para poder agarrar entre sus piernas a Sergio.

No habían más que comenzado.

Sergio instó a Noa a agacharse, invitándola a comerse su miembro. Ella accedió sin reparos y cogiendo el pene entre sus manos lo engulló, lamiendo con su lengu la parte posterior y dejando que sus dientes se apoyaran ligeramente en su parte anterior. Mientras la boca de Noa saboreaba rítmicamente el pene, acarició sis testículos, achuchándolos de forma frecuente hasta hacerle gemir de placer.

La temperatura del piso era ya insoportable. Noa se levanto orgullosa, y sentándose de nuevo en la mesa de la cocina, abrió sus piernas impaciente por ser penetrada. Él, agarrando sus brazos se acercó a ella y con una embestida lenta y continua, la lleno por completo, soltando en ese instante un leve gemido de satisfacción.

Noa sintió el miembro llenando su cuerpo por completo, echó su cabeza hacia atrás y cerró sus ojos, mientras él, de pie, inclinado sobre ella, empujaba su cuerpo contra su sexo una y otra vez. El ritmo alternaba volviendo completamente loca a Noa, que entregada a Sergio sentía ya como le dolía el clítoris por el esfuerzo realizado.

Él la embistió por última vez, saco su miembro, y haciéndola arrodillarse se derramó sobre los pechos de Noa que, exhausta, acepto aquella ducha inesperada.

Tras unos minutos de recuperación, ambos se dirigieron a la ducha donde se refrescaron y limpiaron.
Sergio decidió marcharse, aunque no sin antes dejarle su número a Noa. Se despidió con un cariñoso beso en los labios –espero que no tardes en llamarme-. Al cerrar la puerta Noa tenía una extraña sensación de arrepentimiento.

Se dirigió por el pasillo  hacia la habitación de invitados, pensando en lo maravilloso y estupendo que había sido pasar la noche con Sergio y deseaba el momento de repetir. Pero cuando se tumbo en la cama seguía teniendo ese remordimiento que no entendía y entonces fue cuando recordó… -CARMEN-. "

No hay comentarios:

Publicar un comentario