No sé qué tiene la lluvia cuando me toca, supongo que es el barquero invisible de los recuerdos sentidos.
Huele a mirada de fragilidad, sabe a fecundidad, tiene el tacto de la melancolía
Anoche golpeaba mis cristales con fuerza impertinente. Sentía que intentaba susurrarme tu nombre pero… al llegar a la ventana, sus miles de mensajes resbalaban vencidos por la impotencia.
Debo confesar que hay cartas que sin ser abiertas hablan de lo que llevan dentro. Sé lo que decía esa lluvia de mensajes. Escuché entre sus grises manos húmedas. Latían secretos mágicos que me besaban tristes.
No sé qué tiene la lluvia cuando me toca que
me duele, me abraza, me acompaña…

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