lunes, 21 de mayo de 2012

¿Qué tiene la lluvia?




No sé qué tiene la lluvia cuando me toca, supongo que es el barquero invisible de los recuerdos sentidos. 
Huele a mirada de fragilidad, sabe a fecundidad, tiene el tacto de la melancolía

Anoche golpeaba mis cristales con fuerza impertinente. Sentía que intentaba susurrarme tu nombre pero… al llegar a la ventana, sus miles de mensajes resbalaban vencidos por la impotencia.

Debo confesar que hay cartas que sin ser abiertas hablan de lo que llevan dentro. Sé lo que decía esa lluvia de mensajes. Escuché entre sus grises manos húmedas. Latían secretos mágicos que me besaban tristes.

No sé qué tiene la lluvia cuando me toca que
me duele, me abraza, me acompaña…

sábado, 19 de mayo de 2012

No solo es...


No sólo es el amor propio herido, al ver el poco valor que tiene lo que siento, ante los ojos que para mi valen tanto.
Es también ver como se fugan los ideales de un amor entre los árboles y se esparcen con el viento.
Es querer perdonar y no poder hacerlo, cuando no pensamos en el perdón, es querer llorar al oír una canción sin que tu al oír esa canción te acuerdes de mí.
No sólo es preguntar el por qué, es no hallar la respuesta o no aceptarla porque duele mucho, es odiarte y quererte sin razón para los dos, es querer retroceder el tiempo, es querer olvidar.
No sólo es la decepción de que no eras lo que yo creía, es haberte tenido tan alto y no saber donde estabas en realidad.
Es no saber si llorar o reír, si es mejor o peor.
Es la duda que se queda en el aire sin que nadie la aclare, sin saber que no vales nada o que para ti no valgo nada yo.
Es querer borrarte de todo lo que oigo, veo y siento.
Es sentirte, soñarte y decirme que no.
Es luchar contra mi y por mi porque lo que me destruye queda y no lo puedo olvidar, es engañar a mi alma diciendo que te olvido y esperar a que ese engaño se convierta en realidad.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Solo es lo que es...







Las cosas espontáneas son así, que nacen poco a poco, sin querer. Sin tener nada premeditado. Pero luego ocurre, que aparece un "algo" inexplicable, que va cobrando fuerza.  Y fíjate cómo son las cosas, que a veces el “algo” no significa lo mismo para dos personas. 
Entonces, una de ellas queda dañada... pero ninguno de los dos tiene la culpa.  Siguen la fuerte llamada del “algo”. Y se dejan llevar para ver qué sucede. Recorren los rincones de sus cuerpos, buscando, experimentando, saboreando ese algo. Permitiéndose sentir... Y como todo lo que emociona permanece, no se cansan. Continúan jugando. 

Esa persona dañada, confunde el juego con amor. Y la que no se daña pero está presente, piensa que se trata de complicidad. 

Es un juego sin reglas. Es un mundo detenido mientras se lanzan los dados.

Y cuando se acaba el encuentro, ni es complicidad, ni es amor. 

Sólo es lo que es... los sentimientos de los dos.